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dimecres, 27 d’abril de 2011

Ensoñaciones


Y el día comenzó con un aire diferente, como si hubiese recuperado algo del pasado, como si en el tiempo que duró el sueño alguien cambiase todo lo que la habitación albergaba, poniendo en su lugar los muebles del atrezzo de un teatro clausurado.  Muebles cubiertos por una delicada superficie polvorienta irresistible a los dedos de la recién levantada. Ella, que no salía de su asombro, paseaba con cuidado descalza por el suelo, limpiando de gris la madera a su paso. Arremolinándose en las yemas de sus dedos quedaba atrapado el polvo que reposaba sobre los muebles de una última actuación ya olvidada, dejando los cuatro surcos irregulares a merced del pulso adormecido de su brazo. Pero seguía avanzando ella, sin más ropajes que un camisón de gasa blanco, intacto al paso del tiempo perpetrado en la habitación. Un camisón que dejaba al trasluz el secreto que nadie vio, el tesoro oculto que nadie logró encontrar.

Y ella, sólo ella, pudo soplar en contra del cristal picado que un gran marco soportaba como espejo, vapuleando ese polvo invasor, creando un círculo de verdades reflejadas. Y vio el rostro mentiroso del espejo, llevándose las manos hacia él, comprobando que no mentía. Entonces sólo quedó espacio entre los surcos para lágrimas de malditos recuerdos y amnesias turbadoras.

Lo entendió todo cuando, antes de volver a meterse en la cama, antes de cubrirse las verdades con los pesados ropajes aún calientes, impregnados con las formas de su cuerpo, tropezó con la manzana mordida y olvidada, seca ya por el paso de los años, que descansaba bajo el interminable manto de polvo que cubría toda la estancia.

Entonces pensó, se rozó los labios y buscó desesperada quien había sido el intruso que la besó, y desapareció sin dejar huella sobre la madera.

2 comentaris:

Jara ha dit...

sin escenarios vacios,
sin polvo,
sin huellas sobre la madera...

sólo besos perdidos
sólo besos.

El beso.

Y un telón que se cierra para no volverse a abrir.

Carlos ha dit...

El polvo da vida al tiempo, el tiempo se la quita a ella, y el círculo roto por un beso.

Gran relato quillo